Que agradecida me siento por ser quien soy, por tener lo que tengo y vivir como vivo, por haber recorrido y seguir recorriendo, destruyendo y construyendo mi sendero en la vida; pero de lo que más orgullosa estoy es de poder vivirla, y solo puedo decir gracias mamá por haberme permitido estar aquí y sostenerme para que siga estando.

El amor incondicional tiene nombre y es el que una mamá siente por su hijo.

Conozco muchas mamás y encuentro siempre el mismo punto en común, aman a sus hijos por encima de cualquier cosa, darían su vida por ellos, los anteponen a todo, al despertar su primer pensamiento son ellos y siempre los acompañan desde el cariño, todo lo que tengan es para ellos, su mayor deseo es que sus hijos sean felices y su máxima ilusión, que cumplan sus sueños.

Nadie te enseña a ser mamá, nacemos sin manual de instrucciones y me emociona muchísimo saber que es tanto lo que quiere una mamá a un hijo que todo lo que haga, diga y piense será desde la mejor de las intenciones y con el mejor fin, que es nuestra felicidad.