Pensamientos - The Love Story.es
 
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Que agradecida me siento por ser quien soy, por tener lo que tengo y vivir como vivo, por haber recorrido y seguir recorriendo, destruyendo y construyendo mi sendero en la vida; pero de lo que más orgullosa estoy es de poder vivirla, y solo puedo decir gracias mamá por haberme permitido estar aquí y sostenerme para que siga estando.

El amor incondicional tiene nombre y es el que una mamá siente por su hijo.

Conozco muchas mamás y encuentro siempre el mismo punto en común, aman a sus hijos por encima de cualquier cosa, darían su vida por ellos, los anteponen a todo, al despertar su primer pensamiento son ellos y siempre los acompañan desde el cariño, todo lo que tengan es para ellos, su mayor deseo es que sus hijos sean felices y su máxima ilusión, que cumplan sus sueños.

Nadie te enseña a ser mamá, nacemos sin manual de instrucciones y me emociona muchísimo saber que es tanto lo que quiere una mamá a un hijo que todo lo que haga, diga y piense será desde la mejor de las intenciones y con el mejor fin, que es nuestra felicidad.

Días para pensar, para reflexionar y encaminar un poco nuestros pasos hacia la meta propuesta. Caminar es crecer y aprender.

No hay mejor texto que un poema de Rafael Amor que exprese todo eso que vamos aprendiendo en el largo y bello camino que es la vida. Lo comparto con vosotros, espero que os guste y emocione tanto como al equipo de The Love Story.es.

MONSULEn el camino aprendi
"En el camino aprendí
que llegar a algo no es crecer,
que mirar no es siempre ver,
ni que escuchar es oír, 
ni lamentarse sentir, 
ni acostumbrarse querer. 

En el camino aprendí 
que andar solo no es soledad, 
que cobardía no es paz, 
ni ser feliz, sonreír 
y que peor que mentir 
es silenciar la verdad. 

En el camino aprendí 
que la ignorancia no es no saber, 
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil 
es de bruto presumir 
y no querer aprender. 

En el camino aprendí 
que puede un sueño de amor 
abrirse como una flor 
y como esa flor morir, 
y que su breve existir 
fue todo aroma y color. 

En el camino aprendí 
que la humildad no es sumisión, 
la humildad es ese don 
que se suele confundir. 
No es lo mismo ser servil 
que ser un buen servidor. 

En el camino aprendí 
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez, 
ni lo solemne verdad; 
vi al poderoso mortal 
y a tontos con altivez. 

En el camino aprendí 
que es mala la caridad 
del ser humano que da 
esperando recibir, 
que no hay defecto más ruin 
que presumir de bondad. 

En el camino aprendí 
que en cuestión de conocer, 
de razonar y saber, 
es importante, entendí, 
mucho más que lo que vi, 
lo que me queda por ver."


En el camino Aprendi Love Session
AMANECERLove Session

Si me permitís, voy a contaos un cuento…

Érase una vez, en un reino muy lejano, hace mucho, mucho tiempo, llegó el momento en que la princesa eligiera esposo. Le dijo a su papá el rey que ella deseaba un hombre que la amase de verdad. El rey proclamó que quien aguantase un año en la puerta de palacio para conocer a la princesa, sería merecedor de su mano.

Cientos de miles de hombres se agolparon en la entrada del reino con el propósito de conquistarla, de casarse con la princesa. 

Tras los primeros días de espera, algunos desistieron. Llegaron vientos fríos de inviernos, la gran mayoría abandonó. La lluvia no dejó demasiados pretendientes,… Y así fueron pasando los días y los que en algún momento creyeron que serían futuros reyes, cada vez eran menos.

Llegó el momento en que solo quedaba un pretendiente. Siguieron pasando los días. La princesa lo visualizaba por la ventana; una mañana bajó, disfrazada de campesina, a llevarle agua y comida. Tras pasar un par de días anunció a su padre que ese chico era con quien quería casarse, que lo amaba, que organizase los preparativos de la boda que dentro de poco tendría lugar el casamiento; cuando cumpliese 365 días y 365 noche en la puerta de palacio.

La última noche, el chico se levantó y se dirigió a su casa. Su mamá lo vió y le dijo “¿Hijo que haces aquí? Llevabas 365 días y 364 noches esperando por tu amor, ¿Qué te hizo abandonar?”. El chico respondió a su mamá: “Mamá, ella me vio. Mamá, ella me trajo agua. Ella anunció a su padre que quería casarse conmigo… Y aun así no fue ni para evitarme una noche de sufrimiento...

 "Quien no es capaz de evitarte una noche de dolor, no es digno de tu amor.”  (Jorge Bucay)

Os dejo a vosotros interpretar la moraleja de este microcuento... ¡Esperamos vuestras respuestas en Facebook!
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